








Con algunas herramientas o mecanismos he intentado hacer una animación para que los más pequeños puedan atisbar someramente el funcionamiento de los mismos.
No se sabe la antigüedad de las mismas pero podemos deducir que aproximadamente se trata de un siglo o siglo y medio ya que no figuran contempladas como actividad productiva en el censo de Ensenada 1752 ni en el diccionario geográfico de Madoz de 1850.
Resulta llamativo el sistema de prensado del vino, sistema que algunos decían atribuible a los romanos.
Habitualmente se trataba de una explotación familiar dedicada al consumo propio y a la venta de los excedentes. En la bodega se encontraban cubas de roble americano de unos 800 litros de capacidad y cubetos de unos 160 litros.
Tradicionalmente se comenzaba la recolección de la uva en torno a la festividad de San Miguel, a finales de septiembre, el proceso de transporte en el carro tirado por vacas, utilizando los talegones, el prensado y maceración de la uva.
Durante algunos días era tan grande la concentración de Co2 en el interior de la bodega que no se podía acceder a ella ni realizar trabajo alguno dentro.
Cuando el vino estaba hecho venían los compradores, de La Sanabria o Aliste, y acordaban el precio del mismo y la cantidad.
De los desechos de la producción, la “madre”, se sacaba aguardiente en algún alambique próximo (como el de Morales) del que se daba un porcentaje al productor.

Era habitual observar esta imagen en los campos de San Pedro hasta la llegada en los años 70-80 del regadío. Fueron unos artilugios que hicieron de la tarea del riego algo más llevadero ya que hasta la aparición de este invento se regaba a caldero, una pequeña superficie y a menudo mal regada.
Normalmente el mecanismo era movido por un burro y era un sonido propio del verano escuchar el pulso rítmico del freno de seguridad de la noria, aunque a menudo el sonido cesaba cuando el burro, ya cansado o aburrido, paraba de dar vueltas.